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El foco prendido ante el Bioterrorismo

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El foco prendido ante el Bioterrorismo

Desde la edad antigua, muchos países han presentado discordancias entre ellos y su propia posición respecto al mundo. Por ello ha habido muchas guerras y conflictos armados utilizando diversos métodos, incluyendo hombres armados y maquinaria pesada.

En las últimas dos décadas, se ha hecho uso de tecnología química y biológica (microorganismos patógenos o sus toxinas) para atacar otras poblaciones, a lo que se le conoce como “bioterrorismo”, el cual puede llegar a ser letal. 

Aquí conocerás un par de ejemplos de los vectores implicados en el bioterrorismo y cómo este fenómeno afecta clínicamente a los pacientes, así como la importancia de conocer esta información.

Debido a las características propias de cada microorganismo, su medio de transporte es distinto para cada especie. A este medio de transporte se le conoce como “vector biológico”.

Los vectores pueden ser animales, como lo fueron las pulgas y ratas en el caso de la Yersinia pestis que dio lugar a la peste bubónica que acabó con miles de personas en África, Europa y parte de Asia, o bien, pueden ser objetos inanimados, como las partículas de polvo y tierra que transportan las esporas del Bacillus anthracis (mejor conocido como Ántrax), incluso, pueden ser las personas mismas las que juegan el papel de vector biológico. 

El vector varía según el microorganismo involucrado, la intención del contrincante y el lugar donde se esté presentando el ataque. Por lo anterior, es importante ubicar los agentes comunes según la región en la que se encuentre el paciente afectado, así como las características propias del microorganismo involucrado.

Tras la infección por el agente biológico, el paciente presentará una serie de síntomas. Estos se presentan después del llamado “periodo de incubación” propio de cada microorganismo. Lo más probable es que sean síntomas generales y difusos, fáciles de confundir con otras patologías comunes.

Un ejemplo de esto es el caso de la Coxiella brunetii: un cocobacilo causante de la fiebre Q. Su patogenicidad hace que se presente como una neumonía atípica (fiebre, mialgias, incluso presenta cambios radiográficos similares). Por lo tanto, se recomienda tener presente estos agentes biológicos como causantes de síntomas difusos, siempre considerando el contexto e historia clínica del paciente y la situación y noticias actuales de la región.

Teniendo esto en mente como primer paso, se pueden solicitar los estudios necesarios para detectar al agente patógeno para comenzar el abordaje del paciente y mejorar su salud.

En conclusión, el uso deliberado de los agentes patógenos y sus toxinas en ciertas poblaciones es una realidad vigente conocida como bioterrorismo. Es de suma importancia identificar las poblaciones vulnerables con base en las características ambientales de la región para  poder reconocer los vectores biológicos y microorganismos involucrados en la patología del paciente.

Asimismo, puesto que es fácil confundir el cuadro clínico, uno no puede dejar de tener en mente el contexto sociocultural del paciente de manera que se logre identificar el organismo causal. El bioterrorismo es una importante causa de mortalidad si no se diagnostica de forma temprana el agente involucrado en la patología del paciente y se detiene su expansión a la población en conjunto.

Por ende, no podemos perder de vista las novedades socioculturales de regiones específicas y siempre debemos tener “el foco prendido” para diagnosticar a los pacientes afectados por este fenómeno y poderlos tratar oportunamente.

 

REGINA PORTILLA SUÑOL

Médico General

Telehealth Lead y Health provider en TEEB Health

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Fuentes: 

  • Almanza-Muñoz JJ. Acciones médicas frente al bioterrorismo. Rev Sanid Milit Mex 2001; 55 (5) 179.
  • Balali-Mood M, Moshiri M, Etemad L. Medical aspects of bio-terrorism. Toxicon. 2013; 69 (1) 131–142. 
  • Río-Chiriboga C, Franco-Paredes C. Bioterrorismo: un nuevo problema de salud pública. Salud Pública Mex. 2001;43(6).

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